8. Un mes muy duro

Sin duda el mes mas duro de mi vida, por la incertidumbre de no saber si lo que haces esta bien, esta mal o es lo correcto y el hecho de dormir como los buhos que cada dos horas suene esa voz angelical de tu hijo llorando cual cochino en una matanza, y confieso que cuando se acercaba la tarde-noche me ponía malo solo de pensar como de dura sería esa noche.

Para nosotros lo mas duro fue la lucha contra los famosos “cólicos”, si señor ese factor que todo mundo conoce y sabe del tema pero que nadie sabe porque pasa ni como se calma. Creo que no había cosa que pusiera en internet que no probáramos, estábamos tan cansados que cualquier cosa nos parecía la solución perfecta, aunque fuera darle tres vueltas a la manzana a la pata coja. Es muy estresante que después de cambiarlo y darle de comer se ponga a llorar y rígido de dolor, que yo ya no sabia si ir al médico o a por un cura, solía tardar en la mayoría de ocasiones sobre una hora en calmarse y solo se calmaba porteandolo en una mochila que la informada de mi mujer compro porque era la mejor, bendita mochila, todo y eso mas de una noche tuve que darme un buen paseo por la calle hasta que se conseguía dormir, imaginad que apetitoso es darte una vuelta a las 4:30 de la mañana con un bebe que parece que tiene la misión de dejarte sordo.

Pero lo bueno no acaba aquí, resulta que mi mujer compro tanto el moisés, la silla del coche y el cuco del carro con pinchos, me explico, resulta que el bebe por muy dormido que este al intentar dejarlo en alguno de estos sitios el campeón se despierta con los ojos mas abiertos que un faro y de nada sirve todo lo conseguido hasta ese momento, así que decidimos tras 3 semanas de duras noches y por nuestra salud hacer colecho con el bebe (dormir todos juntitos en la cama), así por lo menos podíamos descansar algo mas.

En todo este periodo cuando veía a parejas por la calle con un bebe o con un niño pequeño y un bebe e incluso con dos bebes, pensaba… “Como lo harán? Por que tienen cara de no pasarlo mal?” me entraban ganas de parar a la gente e interrogarlos, que rabia me daban.

Recuerdo a una mujer una vez que fui a comprar al mercado que al verme con el bebe me pregunto como nos iba, mentí y le dije que bastante bien (no se porque cuando la gente te pregunta automáticamente te sale el “todo va bien”), no va la gran hija de su madre que tranquila se quedaría y me dice “Pues yo cuando nació el mío desde que llegue del hospital dormía de 12 de la noche a 7 de la mañana del tirón”, en ese momento no sabes si llorar de envidia o mandarla a la … y decirle que es mas falsa que los billetes del monopoly, uff solo de pensarlo me pongo de mala leche….

Menos mal que estuve en casa 7 semanas de vacaciones y no tenía que ir a trabajar al día siguiente porque creo que mas de un día me hubiese quedado dentro del coche en el parking durmiendo con una mantita sin que nadie me viera.

NO OLVIDÉIS SUBSCRIBIROS!!!!

 

2 comentarios en “8. Un mes muy duro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s