12. Un cambio de estrategia 1ª parte

Visto el éxito que hemos tenido con ciertos elementos de transporte y de descanso, hace unas semanas decidimos, ya que el niño tenia prácticamente 5 meses y aguanta bastante bien la cabeza, en cambiar algunos de los elementos en cuestión.

Lo primero que probamos fue cambiar el capazo, ese capazo del pedazo del Bugaboo Bee 3, que es la leche de cómodo, muñidito, bonito, calentito, etc. pues para mi hijo como si fuese un potro de tortura, era tocarle la oreja  y como diría su bisabuelo, a conectar la radio a todo volumen. Así que probamos a cambiarle a la sillita de paseo, claro esta mirando hacia nosotros, y nos fuimos a pasear para hacer una toma de contacto y ver que sensaciones tenia el niño… La primera sensación fue exactamente la misma que con el capazo, fuimos a pasear a la playa y hasta los peces se tapaban los oídos por no escucharlo, la virgen, el hecho era que tenia sueño así que dimos un voto de confianza para ver si se calmaba y se conseguía dormir en su nueva sillita, pues va a ser que no, en el momento que el niño ya sacaba lágrimas como pelotas de pilates y a la madre le salía mas humo que al Orient Express, era momento de sacarlo de su potro de tortura y colgarlo en su mochila Manduca que es lo que le gusta, total que te quedas con el niño a cuestas y un bonito carro para llevar las mochilas o bolsas de la compra. Luego ves a otras parejas que algunas parecen que sus hijos llevan décadas durmiendo en el capazo o sillita como perezosos y piensas, que les darán para que se queden así? Tila? Cloroformo? Mejor no saberlo.

El segundo intento lo hicimos en una excursión a Sitges, si señor donde mejor que Sitges para pasear con un niño y un carro? Contra los deseos de mi mujer, no seré yo el que le diga que no… porque antojos no tuvo en el embarazo pero es como Obelix creo que los tiene desde pequeña. Pues allí que fuimos, al llegar al meollo del asunto, me refiero a miles de personas en una calle estrecha, pequeña y muy ruidosa debido a la jodida música alta que ponen en las tiendas (es curioso como estas cosas no te molestaban antes y ahora si), mi mujer y su madre deciden entrar en una tienda de ropa para bebes y dejarme fuera con el “paquete”, el pequeño ruiseñor al poco empieza a encabronarse por estar en la silla y le noto que empieza a tener algo de sueño, rezo para que no se venga arriba con el llanto y se duerma, le pongo el chupete, el cual escupe cada 5 segundos pero según mi mujer así se relaja…, y comienzo a caminar calle arriba y abajo intentando esquivar a los mamones que no dejan de hacer ruido por la calle, la gente no puede caminar sin chillar? que ganas de repartir collejas me entran de verdad. Después de caminar arriba y abajo, según mis cálculos unas 500 veces, el ruiseñor empieza a cerrar los ojos lo cual ‘me llena de orgullo y satisfacción’ ya que he sido el primero en conseguir que se duerma, pero a la vez no había nadie para verlo y pensaba que con tanto ruido se despertaría a la primera, pues no, el tío aguanto un buen rato durmiendo. Después de por lo menos “2 horas”, salen de la tienda mi mujer y su madre y cuando ven mi hazaña casi hacen una fiesta, solo faltaba el confeti, y lo orgulloso que iba yo con mi hijo durmiendo en el carro y el gustito que te da ver a otras parejas con su bebe en brazos y el carro con las bolsas… pero la alegría nos duro poco ya que el peque hace siestas de media hora como mucho, así que me toco cogerlo en brazos hasta llegar al coche, pero oye algo es algo y por algo se empieza…

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