18. La primera caída…

Algún día tenía que llegar el momento en el que el bollete se esmoche contra el suelo… pues ese día llego y por todo lo alto.

Todo amaneció como un día cualquiera, todo tranquilo, sin complicaciones, sin llantos, sin malestares, etc. Desayunamos todos tranquilamente, sacamos al perro, todo con normalidad y nos pusimos a preparar las mochilas del bebe, si he dicho bien “las mochilas”, ya que nos íbamos a casa de unos amigos de Bràfim a pasar el día.

Y aquí paso la catástrofe, resulta que mientras preparábamos la mochila dejamos al bollete en su hamaca que le encanta y coincidió que los dos nos fuimos un instante de la habitación cuando de repente escuchamos como el niño empezó a llorar de manera exagerada y los dos salimos corriendo hacia él, mi mujer primero pensando que podría ser que nuestro perro (pobre que antes te mataría chupandote) le podía haber hecho algo al niño, pero no, nos encontramos al bollete con el jeto en el suelo cual avestruz… madre mía, cuando ves a tu hijo de meses así, te quedas mas blanco que el culete de una monja, pero la cosa no quedo aquí, la cosa empeoro…. Mi mujer al ver al niño esmochao en el suelo fue a cogerlo con la inercia que llevaba de salir rápido de la habitación, y que paso, que se tropezó con la hamaca y mientras caía cogió al niño con el inconveniente de que ahora eran dos los que iban de boca al suelo, no sin antes mi mujer darse un tremendo golpe en el costado contra el horno…a todo esto llego yo a un paso por detrás de mi mujer y veo la escena que se me monta delante y pienso, dios que se abren la cabeza cual sandía, así que como aquel que dice cogí a mi mujer por los hombros en el segundo bote antes de golpear contra el suelo. Se podría decir que fui como el superhéroe de la casa… jejejeje

Descubrimos que el niño se cayo porque la tela que le hacia de cinturón estaba un poco holgados los ojales de los botones, a raíz de este mal trago la abuela le cosió los ojales para que tenga mas apriete que los tornillos de un submarino y mi mujer desde entonces le pone un juguete que se engancha a la hamaca y hacer  de tope para que si o si no pueda volver a caerse.

A todo esto el niño lloro un poco pero enseguida se calmo, no tenia nada de nada, ni rasguño, ni chichón, ni cardenal, quien no estaba para nada bien éramos la madre y yo, que nos temblaba el pulso tanto que podíamos batir la nata al punto de nieve. El resto del día lo paso bien sin problemas ni sorpresas y divirtiéndose en su linea.

NO OLVIDÉIS SUBSCRIBIROS!!!!

2 comentarios en “18. La primera caída…

  1. Menudo susto. Cuando pasan cosas así nos dan los mil ataques, aunque se pase pronto, y aunque las cosas no lleguen a mayores. Pero el susto no nos lo quita nadie.
    Celebro que no llegara a mayores.

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